domingo, 14 de junio de 2009

"Circunstancias"

Ante la reciente situación de nuestro país y los comentarios y opiniones que cada uno de nosotros puede tener sobre nuestra "situación democrática", recojo a continuación las anotaciones de Alain Badieu sobre "las paradojas del voto". Más allá de la "postura" que el ciudadano tome por "convicción propia", es un tema que sin duda, debe ocuparnos. Aprovecho para recordar que las elecciones de diputados son fundamentales, pues en ello se juegan las leyes que nos rigen...

[...] las políticas que implican verdaderas decisiones, quiero decir, decisiones emancipadoras, son completamente ajenas al voto. [...] El voto es por principio contradictorio, así como lo es con toda idea contestataria o de emancipación. Les refiero al respecto una anécdota. Durante la fatal quincena en que el "facho" Le Pen aspiraba a la presidencia, los estudiantes de la Escuela de Artes Decorativas realizaron numerosos afiches demócratas, tal como sus gloriosos ancestros, en mayo del '68, habían realizado afiches revolucionarios. Los ancestros habían ilustrado el adagio "elecciones, trampa para tontos"; sus descendientes, el adagio "votar es maravilloso", o algo por el estilo. De lo cual se deduce que Heráclito tenía razón, nadie se baña dos veces en el mismo río. Diviso, colgado en la entrada de su escuela, un afiche en serigrafía verde (desde hace algún tiempo, el verde se usa más que el rojo) que proclamaba: "El voto en blanco ya no es contestatario". Interrogo a un grupo que rodeaba la obra maestra: "¿Pero no querrán decir que lo contestatario es votar a Chirac?" Me conceden que, en efecto, eso sería exagerado. "¿Menos aún por votar a Le Pen?" Me aseguran que eso es impensable: "Por lo tanto, digo, si ni votar a Le Pen, ni votar a Chirac, ni votar en blanco es contestatario, ustedes quieren decir, y deberían haberlo escrito: "votar ya no es contestatario." Sólo admiten a regañadientes aquello que creen que es mi conclusión. Pero prosigo: "¿Ustedes son demócratas?" Se sonríen de que yo haya podido pensar lo contrario. "¿Consideran, entonces, que votar es el mayor acto político, que no hay nada mejor que votar?" Me lo confirman con una pizca de suficiencia y, como dirigiéndose a alguien cuyo intelecto es perezoso, uno de ellos me explica que eso es precisamente lo que quisieron decir con su afiche. "Pero entonces, si votar es el Bien y votar ya no es contestatario, ¿lo contestatario es el Mal? ¿Eso es lo que quieren decir?" ¡No lo admitirán fácilmente! Sin embargo, eso es, lamentablemente, lo que querían decir. Ése era el contenido real de su emoción. Como decían los libertarios del siglo XIX: "Votar es abdicar". En la actualidad, diremos con mayor exactitud: Desear abdicar es votar.


ALAIN BADIEU. "Sobre la elección presidencial de abril/mayo de 2002" Circunstancias. Argentina, Libros del Zorzal, 2005.

8 comentarios:

Rafael Merino Isunza dijo...

Gracias por compartir, abre otra perspectiva del tema.

Ingrid Solana dijo...

Hola Rafa. Sí, hoy estuve en un debate sobre participación ciudadana y José Antonio Crespo hablaba de la anulación del voto como una forma de expresar un descontento social (aunque no se expresen las diferencias CUALITATIVAS del mismo -es decir, si la anulación fue por error o por convicción-), la abstención a diferencia de la anulación, no habla, es muda. La anulación, por su parte, sirve, en México, para quitarle el registro a los partidos pequeños. Lo bueno sería que, como en Colombia, sirviera para REPETIR las elecciones...

Sergio (Φοῖνιξ) dijo...

Hola Ingrid. Efectivamente anular el voto es una forma de expresar un descontento social: quizá nos sirva como terapia tachar la boleta, en una suerte de "vudú electoral" (los tacho para que dejen de existir estas sanguijuelas que sostengo con mis impuestos, etc...), pero, pero...

Pero a los políticos en general, nuestras manifestaciones siempre les tienen sin cuidado; harán lo que siempre saben hacer: disimular.

Así que, más que esperar un genuino cambio de la "clase política" debido a nuestra expresión de descontento, yo querría hacer una lectura que ve en el voto anulado un acto de ruptura con el sistema vigente; por eso es cierto lo que explica Alain Badieu: "las políticas que implican verdaderas decisiones, quiero decir, decisiones emancipadoras, son completamente ajenas al voto."

Y ya que nos regalas una larga cita, te dejo una de Gandhi:

"El poder político es lo que permite dirigir los asuntos de un país, por medio de los delegados de una nación. Si las ruedas del engranaje de la vida nacional alcanzasen tal grado de perfección que les permitiese funcionar automáticamente, no sería necesario tener delegados. Sería un estado de anarquía ilustrada. Cada uno sería su propio amo. Se dirigiría a sí mismo, sin molestar para nada a sus vecinos.

Por consiguiente, el estado ideal es aquel en que no hay ningún poder político, en virtud de la desaparición del Estado. Pero como en la vida nunca se realiza por completo el ideal, de ahí la afirmación de Thoreau, de que el mejor de los gobiernos es aquel que gobierna menos."

Saludos desde una casa aún con huellas de mudanza reciente y olor a café de Smaliyel (espero no quiten el expendio. Ya nos despojaron de los libros de viejo en la Facu, snif snif...)

Sergio

Sergio (Φοῖνιξ) dijo...

Nota Bene: La cita la tomé de la Revista Ixtus. Espíritu y Cultura No. 50, Año XII, 2005. El tema central es la anarquía. Sumamente sugerente.

Por si gustas obtener una fotocopia de mi ejemplar -ya no se edita-, me avisas.

Ingrid Solana dijo...

Hola Sergio: Muchas gracias por tu comentario y la cita. Por cierto, contra la "disimulación" está la evidencia. Yo creo que una de las tareas que nos tocan es la de evidenciar, aunque el circo este se siga desarrollando aparentemente impasible.

Me encantaría tener la revista. Pásamela, por favor.

Otra cosa: SUPLICO QUE EL CAFÉ NO SEA RETIRADO!!!
Abrazos

Sergio (Φοῖνιξ) dijo...

Yastás! En cuanto tenga la copia, te escribo para ponernos de acuerdo y vernos y tomarnos un café del Jarocho o del Smaliyel.

Salú!

pk dijo...

me quedo con las dos primeras líneas.
"las políticas que implican verdaderas decisiones, quiero decir, decisiones emancipadoras, son completamente ajenas al voto."

besos

Rodrigo Márquez Tizano dijo...

mi IFEÑA favorita, literatura rabiosa argghhhhh