martes, 6 de febrero de 2007

NARVAL

El canto de los unicornios despierta, ya muy tarde, los coléricos retazos de las noches de pelea. Si se trata de objetofobias, de gritos muy lejanos, de sueños indeseables, de pensamientos obtusos, se despierta una parálisis a manera de muro. Narval recorre, en silencio, con su tridente espectacular, los asuntos indeseables. Una reina llama a Narval para que acaricie sus pies con el ungüento. La sal se retuerce entre los dedos; líquido seminal que abarca, que encierra, que delimita todo eso limítrofe; las cabezas destazadas de los pulgares y los medios. También aparece en sus sueños. En el laberinto de las palabras que se quedan y animan las fantasías de los reinos.
Narval
estás saltando entre las olas: ya no hay tiempo
y en tu rostro magnífico y perlado se estrellan todas esas palabras que no podemos decir. Aquello que aguarda, diminuto, en la boca diminuta de ese rostro más bien nuevo. Con tu cuerno de faro despiertas la oscuridad y el silencio que implotan. Te estamos observando a lo lejos, guiándonos por tus breves maullidos de sirena sedosa, equidistante, iluminada. ¿Es que acaso no estás cansado de alumbrar paralelos y cornisas elipsoidales? ¿No estás cansado de estrellarte contra los libros, contra la imaginación del escriba, contra mi pensamiento? Narval, en tu cuerno cálido, en tu aceite prolífico, en tu ojo avisor de estrella, van surcando los remolinos del agua que simplemente distienden. La reina esperará en su habitación, en su cama. Narval en los sueños de ola, en los pies que juegan con las olas. En las palabras que se quedan en los libros, en la poesía que se dice sin contarse, en el retorcido estertor del pecho Narval enciende la mecha de los días del canto.

2 comentarios:

aquél dijo...

sigo esperando el siguiente post...ehhhh!!!

Ingrid Solana dijo...

Señor Aquél: Ya voy, ya voy, quizás la siguiente semana, jajajajajajja, mi lectura de G.W.F. Heg. ha estado absorbiendo mi tiempo. He echado un vistazo, por demás superficial, a su espacio, luego me detengo por ahí. Un abrazo.